Cada cierto tiempo y de manera quizás algo extraña para algunos, siento la desesperada necesidad de sacarme del lugar donde me encuentro inserto, de escapar en cuerpo y alma a otros sitios a respirar y a observar las situaciones con más calma a descansar o a simplemente tomar un segundo aire que me ayude a seguir adelante compartiendo con muchas personas que estimo.
Hace tiempo que esta necesidad minuto a minuto me iba desesperando, puesto que el tiempo pasaba y me sentía invadido y abrumado por todo lo que significa el vertiginoso ritmo de vida, no sólo mío, sino que de toda la población que por diferentes motivos cada vez se vuelve más ciega y menos amiga del vecino, llenando las casa de rejas demoliendo más edificios antiguos para construir edificios y ahogándonos en el vómito que las chimeneas vierten en el cada vez más lejano y más alto cielo.
Así que como de costumbre el mejor remedio fue acercar un poquito este inalcanzable cielo a mí y junto con algunos scout nos fuimos el sábado temprano en la mañana hacia la ya conocida (pero no menos querida) zona de vilches alto y posterior caminata hasta llegar a acampar a la "Fortaleza", disfrutando de la cálida recibida que nos dió la naturaleza con el brillo de un sol agradable y una vista que a esa altura sobrecoge a cualquiera.
De verdad que sin darme cuenta había olvidado todo lo que significa estos viajes, esa magia propia de la noche cordillerana con cielos inundados de estrellas viendo los rostros de tus compañeros y amigos iluminados únicamente por el fuego conversando de experiencias pasadas y momentos que fueron importantes para cada uno de ellos.
Me siento afortunado por la suerte que tengo de poder y saber disfrutar todos estos verdaderos paraísos terrenales que nos ofrece la naturaleza y que están más cerca de lo que pensamos. Es sólo un par de horas de caminata y tal vez para algunos sea cansador y hasta innecesario, pero el regalo de poder estar de cara a cara con el bosque, la nieve, el cielo y el sol es un preciado regalo que merece verdaderamente la pena.
Hace bastante tiempo que no me dedicaba a escribir por acá y en parte es por caer en el conformismo de la rutina que nos motiva dejar las cosas como está o a simplemente no darle importancia a las pequeñas pero de valor incomensurable como son estas experiencias que nos alegran y nos empujan para seguir adelante...
saludos y se cuidan






holap!
wena, como estai? eseor que bien..
ñlei tu artiuclo y me gustó!
=)
cuidate que esti bien
xaus!